La Córdoba de GÓNGORA

La Córdoba de GÓNGORA

07/01/2017

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INTRODUCCIÓN

La ruta literaria “La Córdoba de GÓNGORA” nace para rendir homenaje a Luis de Góngora y Argote, nacido y muerto en esta ciudad, así como fuente de inspiración del artista. A raíz de LA TERTULIA  El VIAJE DEL DRAGÓN, actividad programada por la Cátedra Góngora, de la que es Director Joaquin Roses Lozano, surgió la idea de conocer al gran literato Luis de Góngora, paseando sus lecturas  por la Córdoba que le vio nacer y morir. Pues este autor “constituye uno de los más valiosos patrimonios poéticos de la Humanidad y un referente ineludible en la Historia de la Literatura Universal”.        

 “El objetivo esencial de la Cátedra es rescatar la figura de Góngora de un secuestro histórico, plagado de bulos, patrañas y tópicos, para devolverlo a sus legítimos propietarios: los hablantes y amantes de la lengua española que lo llevan y mantienen vivo en el íntimo corazón de sus lecturas”, queriendo el Club de Lectura “Leo y Sueño” de la Biblioteca de El Carpio, contribuir a este fin. A través de las lecturas, se dará a conocer tanto su obra, como la ciudad dónde se desarrolló parte de su existencia, reviviendo el sentimiento de este gran escritor.  

OBJETIVOS

  • Conocer la vida y obra de Góngora.
  • Conocer el Patrimonio Cultural e Histórico que se le asocia, poniendo la literatura y la ciudad de Córdoba al servicio del lector.
  • Configurar espacios de convivencia entre los miembros del Club de Lectura “Leo y Sueño” y la Asociación de fotografía Enfoque94.
  • Desarrollar el hábito lector como fuente de aprendizaje, conocimiento y desarrollo personal.
  • Apreciar y disfrutar con el placer que aporta la lectura y la posibilidad de recrearla.

 

  BIOGRAFÍA DE LUIS DE GÓNGORA

Resultado de imagen de luis de gongora Nace en Córdoba el 11 de julio de 1561, en una casa de la calle de las Pavas hoy Tomás Conde, y en la cercana plaza de las Bulas jugó de niño al toro como relata en el romance Hermana Marica. Su padre juez de gran cultura que poseía una nutrida biblioteca, procedía también de una familia de la mediana nobleza. En 1563 nace probablemente su hermana Francisca, a la que siguieron en 1565, su hermano Alonso ( que muere ese mismo año), 1567, su hermana María y en 1568 nace su hermano menor Juan. En su vida resultó decisivo la influencia del hermano de su madre, su tío Francisco de Góngora, que terminará cediendo a su sobrino su cargo de racionero en la Catedral de Córdoba y por petición precisamente de dicho tío, el apellido materno (Góngora) se antepone al paterno (Argote). Orientado por decisión familiar hacia la profesión eclesiástica en 1574, con solo 14 años, recibe órdenes menores para poder disfrutar de algunos de los beneficios económicos de su tío materno. Desde  1576 a 1581 estudió leyes en la universidad de Salamanca, aunque no es seguro que terminara la carrera. Lo que si es seguro que mientras se dedicaba a la vida estudiantil disfrutaba de las distracciones propias de su edad, ya escribía versos. En 1585, el joven Góngora (24 años) se ordena diácono (etapa previa al sacerdocio) y remplaza a su tío en el puesto de racionero en la Catedral de Córdoba. Se tiene la idea de que Góngora era serio y arisco pero el joven poeta era vitalista y divertido. Pese a su condición eclesiástica no renunciaba a los placeres de la vida. Desde los 24 hasta la vejez por encargo del cabildo de la catedral comienza a realizar múltiples viajes por distintos lugares de España, casi todas estas salidas dejaron huella en su poesía. Algunos de estos viajes están ligados a la actividad cortesana de Góngora “Establecer contactos con los nobles para buscar su apoyo y su protección.” Uno de los viajes que más le influyó en su actitud vital fue el que realizó a Madrid  en 1609 con 48 años. Allí acercándose a la vida cortesana, ambicionaba ganar posiciones en la escala social, pero termina asqueado de la corte por varios reveses profesionales y personales. Los años siguientes vendrán sus obras de mayor originalidad: Polifemo y Las Soledades. Poco antes de cumplir los 56 años en abril de 1617 se traslada a Madrid y a finales de ese mismo año es nombrado capellán de honor del rey Felipe III. Al siguiente año se ordena sacerdote. Como la vida en la corte exige una orientación de las apariencias externas el poeta debe cubrir importantes sumas de dinero a lo que hay que añadir los gastos originados por su antigua afición al juego. Todo ello desemboca en una situación económica desesperada para un viejo de más de 60 años, para colmo de sus males en 1565 es desahuciado de su casa de Madrid. Tras sufrir un ataque cerebral en 1626, hace testamento, vuelve a Córdoba ese mismo año con grandes problemas de memoria y termina muriendo en esta ciudad un año después , el 23 de mayo de 1627 poco antes de cumplir 66 años.

  • UN PASEO POR SU POESÍA

Aunque también escribió teatro, Góngora fue, sobre todo poeta. Muchas de sus poesías populares comienza a escribirlas antes de cumplir 20 años.

1580: Compone numerosos romances. “La más bella”. “Hermana Marica”. Se reproduce en este último romance poéticamente el habla de un niño.

1581:Primeras letrillas ( líricas,burlescas,satíricas y sacras). “Andame yo caliente”.

1582:Demuestra su gran conocimiento de la poesía Italiana  del siglo XVI. Intenta superar a sus modelos con una perfección sonora, estructural y semántica. “Suspiros tristes, lágrimas cansadas” (1582). “Ilustre y hermosísima María” (1583). “ Y la dulce boca que a degustar convida (1584).

1583: Góngora  fue uno de los grandes renovadores del romancero e incluso inventa nuevas ramas. “Amarrados al duro banco”.

1585: Góngora hace sonetos en los que critica algunas ciudades que visita como Valladolid o Madrid, no es el caso de Córdoba. “Oh, excelso muro, oh torres coronadas”.

1590: Con el paso del tiempo llega a escribir romances líricos de aparente sencillez pero elaborados con exquisito cuidado. “ Lloraba la niña”.

1603: Modelo de composición donde se mezclan los refinamientos artísticos con el pulso real de la vida misma. “En los pinares del Júcar”.

1612: Se considera uno de los poemas más perfectos, sensorial, emocional e intelectualmente hablando de la literatura española. “Polifemo”.

1613-1614: Es el poema más importante y original  de toda la literatura europea del S.XVII. Cuenta la historia de un naufrago peregrino, se canta a la excelencia de la naturaleza y exalta la hondura moral de la gente pacífica, alejada de toda pompa cortesana y vanidad política. “ Las soledades”.

Lo más esencial de la poesía de Góngora, lo que la define y la singulariza, más allá de los rasgo expresivos sobredimensionados por la estilística, es la ruptura de las convenciones y normas poéticas.

Durante mucho tiempo se pensó que su difícil poesía carecía de profundidad, nada más falso y para demostrarlo ahí están los sonetos que escribió durante su vejez.

“ En este occidental, en este ! Oh,licio” (1623).

“Menos solicitó veloz saeta” (1623).

“En este mundo nuestro, todo el mundo anda quejándose y nadie está contento con lo que tiene. Las cosas pueden ser de un modo u otro según la perspectiva que se adopte . Vemos los defectos de otras personas y somos incapaces de ver los nuestros”.

De todo esto habla en uno de sus últimos poemas el romancillo inacabado “Todo se murmura” (1626) escrito un año antes de su muerte y una muestra clara de como conservaba el radiante brillo de su burla, el implacable látigo de su sátira.

PROGRAMA

  09:30 h. Salida Bar Rosendo   10:30 h.  Plaza de la Trinidad (Monumento a Góngora, casa donde murió Góngora)

            1-Lectura: Felisa

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PLAZA DE LA TRINIDAD  La plaza de la Trinidad se encuentra situada en la confluencia de las calles Lope de Hoces, Sánchez de Feria, Horno de la Trinidad y Tesoro. Era una triste ofensa a don Luis de Góngora que los automóviles, hasta hace unos años, acosaran su estatua. Y aunque ha habido que endurecer la plaza a base de granito y cadenas, se nos muestra hoy triunfante, como otra batalla ganada al paso de vehículos. Domina y da nombre a la plaza la iglesia del antiguo convento de la Trinidad, hoy parroquia de San Juan y Todos los Santos. La portada, que los especialistas fechan en 1703, es grandilocuente –o al menos así se aprecia en contraste con la austera fachada– Si el viajero se fija en la hornacina verá -un ángel con hábito de fraile trinitario socorre a dos cautivos–, símbolo de la dedicación principal de aquella orden, establecida aquí después de la conquista de Córdoba, si bien el templo actual es obra de principios del siglo XVII. Frente a la iglesia se extiende la fachada del antiguo palacio de los Duques de Hornachuelos o casa de los Hoces, noble edificio cuyo aspecto actual responde a las reformas llevadas a cabo en el siglo XIX por el arquitecto Pedro Nolasco Menéndez, y, sobre todo, a su adaptación para Escuela de Artes y Oficios “Mateo Inurria”, en los años 60. En su interior se rinde culto a la memoria de muchos artistas cordobeses, entre ellos el escultor cordobés Mateo Inurria, y el glorioso pintor cordobés Julio Romero de Torres, que fue profesor de esta Escuela. No está mal Góngora, don Luis de Góngora y Argote, entre dos monumentos. Pero la sabia razón de su emplazamiento es la vecindad de la casa donde murió el poeta, que estaba situada en la esquina de la calle de las Campanas, donde hoy se encuentra Zalima (centro de estudios). No pasará desapercibida una discreta lápida gris en su fachada, certificando que “en este lugar murió en 23 de mayo de 1627 el célebre poeta cordobés Luis de Góngora y Argote, dedicándole este recuerdo escritores y amantes de las letras”.

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La severa estatua del poeta, se trata de una escultura de bulto redondo, de bronce, que representa a Góngora de cuerpo entero. Se alza sobre un pedestal de granito gris. esculpida por Amadeo Ruiz Olmos –escultor valenciano- fue colocada ante la fachada del centro el día 3 de junio de 1967. En aquella memorable jornada inaugural hubo cumbre de poetas en torno al monumento. Se debe sentir a gusto don Luis en la plaza de la Trinidad, cerca del lugar donde vivió, y rejuvenecido con la constante presencia de los artistas en ciernes que frecuentan la Escuela de Artes y Oficios.   11: 00     Plaza de las Bulas (Plaza de Maimónides) En la actualidad delimitada por el Museo Taurino, dos hoteles y una vieja casa señorial. A lo largo de la historia, la plaza recibió los nombres de los “Armentas”, señores que estuvieron en ella sus casas principales, del “Arcediano”, por uno que vivió en este lugar durante muchos años y, por fin, de las “Bulas”, por ser el lugar donde se vendían las Bulas de Santa Cruzada. Éstas fueron instituidas por los reyes de España, expedidas por los pontífices y en ellas se concedían privilegios e indulgencias a quienes acudían a las guerras santas; aquellos que no lo hacían daban a cambio limosnas y donativos. La conocida como “Casa de las Bulas”, hoy Museo Taurino era el lugar donde se realizaba este comercio con las cosas del espíritu. El edificio data del siglo XVII y, durante años, fue una casa de vecinos que a punto estuvo de ser demolida. Gracias a la intervención del recordado alcalde, Don Antonio Cruz Conde, el Ayuntamiento estableció en este inmueble el Museo Taurino. En la actualidad lleva el nombre del sabio judío cordobés, Maimónides.

            2-Lectura: Mónica

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AMORÍOS DE DON LUIS DE GÓNGORA

La poesía de don Luis de Góngora revela su carácter enamoradizo, no hay más que espigar en ella. Uno de sus romances más conocidos habla de

“la más bella niña de nuestro lugar,

hoy viuda y sola, y ayer por casar”

que acaba suplicando a las noches:

“váyanse y no vean tanta soledad, después que en mi lecho sobra la mitad”.

A Góngora se le atribuye también letrillas que rayan la obscenidad. Una de ellas relata:

“Como estaban solas pidiome Teresa que sacase apriesa mi cayado y bolas.

Quiteme el gabán, saquele de grado, ¡si me vieras Juan jugar al cayado”.

Y en la boca de una mujer que vive de sus encantos pone esta otra:

“Soy toquera y vendo tocas y tengo mi cofre donde las otras.

Es chico y bien encorado y le abre cualquier llave,

con tal de que pague, el que abriere, el tocado:

que yo no vendo fiado como las otras toqueras”.

¡Ay! don Luis, don Luis, tan circunspecto sobre el pedestal de la plaza de la Trinidad, ¿quién lo iba a sospechar?.

Así que a nadie pueden extrañas sus devaneos amorosos con damas que le quitan el sueño. Fue una de ellas, doña Ana de Aragón, a quien cortejó con insistencia, sin que su casamiento con un tal don Rodrigo de Vargas disminuyese la esperanza de ser correspondido. De modo que con la complicidad de su primo Pedro de Angulo, “calavera consumado y amigo insaciable de camorras”, intentó un día secuestrar a la mujer de sus sueños tras acecharla a la salida de la Catedral, pero los gritos de su dueña acompañante frustraron el rapto. El lance acabó en duelo de arma blanca a la altura del arroyo de las Piedras, donde don Luis cayó malherido por su rival, el marido de doña Ana.

Tan triste desenlace parece que atemperó su fogosidad, y al poco tiempo del desgraciado episodio fue investido de las órdenes mayores sacerdotales y puso tierra de por medio marchándose a la corte.

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11:15 h.  Casa de las Pavas (Dónde nació Góngora)

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Es una casa-palacio solariega ubicada en el número 10 de la calle Tomás Conde que pertenecía a la familia Singler de Espinosa del siglo XVI. Conocida popularmente por la casa las pavas y lugar de nacimiento de Luis de Góngora y Argote. Tiene una portada renacentista con dos cuerpos adintelados, siguiendo la curva saliente de la fachada, está también el balcón. La portada se decora con dobles pilastras iónicas que sustentan un frontón triangular. Juan Singler de Espinosa, canónigo de la catedral de Córdoba fue la persona que acometió una fuerte reforma, dotándola en la portada de los escudos heráldicos de la familia Singler de Espinosa, flanqueados por dos pavos reales, símbolo de triunfo e inmortalidad. En 1972 se utiliza para el rodaje de la película de Claudio Guerin “La casa de las palomas” con Ornella Mutti y Lucía Bosé. Remodelada cuidadosamente durante varios años, ha pasado a ser un bello y singular hotel de 5 estrellas en el entorno del barrio de la judería.

3-Lectura: Rosa Mª Márquez (Hermana Marica)

Hermana Marica, Mañana, que es fiesta, No irás tú a la amiga Ni yo iré a la escuela.

Pondraste el corpiño Y la saya buena, Cabezón labrado, Toca y albanega;

Y a mí me podrán Mi camisa nueva, Sayo de palmilla, Media de estameña;

Y si hace bueno Trairé la montera Que me dio la Pascua Mi señora abuela,

Y el estadal rojo Con lo que le cuelga, Que trajo el vecino Cuando fue a la feria.

Iremos a misa, Veremos la iglesia, Darános un cuarto Mi tía la ollera.

Compraremos dél (Que nadie lo sepa) Chochos y garbanzos Para la merienda;

Y en la tardecica, En nuestra plazuela, Jugaré yo al toro Y tú a las muñecas

Con las dos hermanas, Juana y Madalena, Y las dos primillas, Marica y la tuerta;

Y si quiere madre Dar las castañetas, Podrás tanto dello Bailar en la puerta;

Y al son del adufe Cantará Andrehuela: No me aprovecharon, madre, las hierbas.

Y yo de papel Haré una librea Teñida con moras Porque bien parezca,

Y una caperuza Con muchas almenas; Pondré por penacho Las dos plumas negras

Del rabo del gallo, Que acullá en la huerta Anaranjeamos Las Carnestolendas;

Y en la caña larga Pondré una bandera Con dos borlas blancas En sus tranzaderas;

Y en mi caballito Pondré una cabeza De guadamecí, Dos hilos por riendas;

Y entraré en la calle Haciendo corvetas, Yo y otros del barrio, Que son más de treinta;

Jugaremos cañas Junto a la plazuela, Porque Barbolilla Salga acá y nos vea;

Bárbola, la hija De la panadera, La que suele darme Tortas con manteca,

Porque algunas veces Hacemos yo y ella Las bellaquerías Detrás de la puerta.

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12:00 h.  Mezquita-Catedral: accedemos al edificio por la Puerta del Perdón.

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4– Lectura: Manoli Lorente

  • Patio de los Naranjos

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Los árboles que dan nombre al patio de los naranjos son mucho más modernos que el recinto, pues se plantaron a partir de 1512. El patio árabe o Shan de la mezquita es probable que tuviese granados, cipreses y palmeras. Fue el obispo Francisco de Reinosa quien a finales del S.XVI transformó en patio ajardinado lo que hasta entonces había sido huerto o corral. “Isla de sombra, de silencio y perfume” lo describe el poeta Ricardo Molina, mientras que Antonio Gala fantasea que aquí “ administraban justicia los alfaquíes ( sabio o doctor de la ley entre musulmanes), sabiduría los maestros; los adinerados pujaban en subastas de códices y extrañas obras de arte; recitaban los jóvenes amantes versos de amor; leían con las piernas cruzadas al sol los eruditos; tañían y cantaban las esclavas canciones de sus tierras y erguían las bailarinas sus pechos en la danza…”. Un espectáculo. A finales del S.XX se contabilizan 120 árboles, la gran mayoría son naranjos, pero a este inventario se completa con un vetusto olivo situado junto a la fuente barroca de santa maría , fechada en 1741. Este olivo da nombre al caño inmediato de la fuente, que ha inspirado canciones amorosas como el pasodoble Cortés Molina, con letra de Salcedo Hierro:

“En el caño del olivo todas las tardes va a por agua una morena y está el cántaro cautivo entre embrujo de su talle de azucena…”

También el compositor Luis Bedmar inspira en este motivo una conocida copla:

“A la fuente del olivo madre llévame a beber a ver si me sale novio que yo muero de sed”.

Ricardo de Montis aseguraba en 1921 que “mujeres de todos los barrios, aún los más distantes, acuden continuamente a llenar sus cántaros en el cañito de la oliva porque, según una creencia muy generalizada, el agua  de ésta es distinta y mucho mejor que la de otros caños. Bajo el subsuelo del patio pervive una aljibe, que fue construido por Almanzor a finales del S.X. En 1935 dicho aljibe fue restaurado y se dotó de una acometida de agua para que permitiera su uso en caso se incendio.

Episodio poco conocido es el envío de 1958 a la ciudad de Hiroshima de pipas de naranjas y naranjos injertados con ramas de este patio, atendiendo a la petición de monseñor Ogi Hara, jesuita que quiso reproducir un espacio parecido, a modo de monumento de la paz, en memoria de las víctimas de la primera explosión atómica. Las semillas se colocan en un estuche de cuero repujado con la inscripción:

”Semillas de los naranjos de la Mezquita de Córdoba, vais a Hiroshima con misión de amor, de paz…,a nacer allí donde la muerte se prodigó. A florecer, ofrendad a Dios vuestro perfume, pidiendo la inteligencia entre los hombre”.   La imagen puede contener: 9 personas, personas de pie, árbol, multitud y exterior

5Lectura: Carmen Villa

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Mientras Federico descubría el mundo cultural de Cataluña, los poetas españoles estaban a punto de rescatar y celebrar a un poeta barroco cuya estética –originalidad de la metáfora, esplendor sintáctico y léxico—les impresionaba hondamente. Luis de Góngora y Argote dejó huella en la poesía de García Lorca .  La celebración de su tricentenario sirvió para aunar a los poetas españoles en lo que algunos de ellos empezaron a llamar una “generación”. Llega el año de 1627. Góngora, enfermo, endeudado y el ánima dolorida, regresa a su vieja casa de Córdoba. Regresa de las piedras de Aragón, donde los pastores tienen barbas duras y pinchosas como hojas de encina. Vuelve sin amigos ni protectores. El marqués de Siete iglesias muere en la horca para que su orgullo viva, y el delicado gongorino marqués de Villa mediana cae atravesado por las espadas del rey. Su casa es una casona con dos rejas y una gran veleta, frente al convento de Trinitarios Descalzos. Córdoba, la ciudad más melancólica de Andalucía, vive su vida sin secreto. Góngora viene a ella sin secreto también. Ya es una ruina. Se puede comparar con una vieja fuente que ha perdido la llave de su surtidor. Desde su balcón verá el poeta desfilar morenos jinetes sobre potros de largas colas, gitanas llenas de corales que bajan a lavar al Guadalquivir medio dormido; caballeros, frailes y pobres, que vienen a pasear en las horas de sol trasmontado.  ¿Qué dicen en Madrid? Nada. Madrid, frívolo y galante, aplaude las comedias de Lope y juega a la gallina ciega en el Prado. Pero ¿quién se acuerda del racionero? Góngora está absolutamente solo… y estar solo en otra parte puede tener algún consuelo… pero ¡qué cosa más dramática es estar solo en Córdoba! Ya no le quedan, según frase suya, más que sus libros, su patio y su barbero. Mal programa para un hombre como él. La mañana del 23 de mayo del 1627, el poeta pregunta constantemente la hora que es. Se asoma al balcón y no ve el paisaje, sino una gran mancha azul. Sobre la torre Malmuerta se posa una larga nube iluminada. Góngora, haciendo la señal de la cruz, se recuesta en su lecho oloroso a membrillos y secos azahares. Poco después, su alma, dibujada y bellísima como un arcángel de Mantegna, calzada sandalias de oro, al aire su túnica amaranto, sale a la calle en busca de la escala vertical que subirá serenamente. Cuando los viejos amigos llegan a la casa, las manos de don Luis se van enfriando lentamente. Bellas y adustas, sin una joya, satisfechas de haber labrado el portentoso retablo barroco de las Soledades. Los amigos piensan que no se debe llorar a un hombre como Góngora, y filosóficamente se sientan en el balcón a mirar la vida lenta de la ciudad.

  • Capilla de San Esteban y San Bartolomé

La capilla de San Bartolomé de la Mezquita-Catedral de Córdoba se encuentra en el muro del mihrab y en ella descansan los restos del insigne poeta cordobés Luis de Góngora y Argote. Fue fundada en el siglo XIII por Martín Muñoz, pasando más tarde a ser propiedad de la familia Fernández de Córdoba. Es de planta cuadrangular cubierta por bóveda baída con linterna, muy reformada, de la que cuelga una lámpara de plata. En el retablo situado detrás del altar, recubierto este último con azulejos mudéjares, fechados en el siglo XV, puede verse un lienzo que representa el Martirio de San Bartolomé, copia del original de José de Ribera, pintado en 1626. El retablo es de madera tallada sin dorar y se decora con abundantes motivos vegetales. Los azulejos del altar y los de las paredes están fechados en el siglo XV y son de la misma época. En este mismo siglo se realizó también la reja que cierra la capilla, y en cuya parte superior hay un cuadro heráldico del apellido Góngora.

  • Sepulcro de Luis de Góngora

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En esta capilla fue sepultado el insigne poeta cordobés Luis de Góngora y Argote, cuyos restos fueron trasladados en 1858 dentro de la propia capilla, para colocarlos en el muro de la derecha, bajo una losa sepulcral, redactada en culto latín por Luis María Ramírez de las Casas Deza en el año 1864. En 1992 se trasladó la lápida que cubría los restos del poeta al lado izquierdo de la capilla, y en el lado derecho de la misma se colocó una urna con los restos mortales del poeta. La urna funeraria fue realizada en mármol e hierro, y fue diseñada por el maestro mayor de la Mezquita-Catedral, Carlos Luca de Tena, y fielmente ejecutada por los hermanos García Rueda y por el platero Francisco Díaz Roncero. En el altar de la capilla de San Bartolomé se celebra todos los años, el día festivo más cercano al 23 de mayo, día en que falleció el racionero cordobés, una misa por el alma del poeta.   Resultado de imagen de la vida es ciervo herido que las flechas le dan alas gongora   13:30 h.  Puerta del Puente

            6-Lectura: Manolo Montenegro

¡Oh excelso muro, oh torres coronadas De honor, de majestad, de gallardía! ¡Oh gran río, gran rey de Andalucía, De arenas nobles, ya que no doradas!

¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas, Que privilegia el cielo y dora el día! ¡Oh siempre glorïosa patria mía, Tanto por plumas cuanto por espadas!

Si entre aquellas rüinas y despojos Que enriquece Genil y Dauro baña Tu memoria no fue alimento mío,

Nunca merezcan mis ausentes ojos Ver tu muro, tus torres y tu río, Tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!

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La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie, multitud, cielo y exterior 14:30 h. : Almuerzo   16:30 h. Casa de Góngora (Calle Cabezas)

A mitad de la calle cabezas se abre un estrecho callejón protegido por un reja y cruzado transversalmente por arquillos.

Una lápida, cuya redacción se atribuye a Don Ramón Menéndez Pidal que afirma que “Dos insignes historiadores cordobeses, Aben Hayan, Ambrosio de Morales, y un cantar de gesta castellano nos dicen que en el año 974 en esta casa estuvo preso el señor de Salas Gonzalo Gustioz (para otros autores Gustios Gonzalez) y que las cabezas de sus hijos los siete infantes de Lara, muertos en los campos de Soria, expuestos en sus arcos”.

Los historiadores de hoy desmienten sin embargo tan sanguinario episodio,que inspiró al duque Rivas su poema dramático “El moro expósito”.

Añade la leyenda que, Gustioz sedujo a una hermana de Almanzor y mató al asesino de los siete infantes, vengando así a su padre.

17:00 h. Plaza del Potro  

Si las damas de la corte quieren por dar una mano dos piezas del toledano, y del milanés un corte, mientras no dan otro corte, busquen otro, que yo soy nacido en el Potro.Si por unos ojos bellos, que se los dio el cielo dados, quieren ellas más ducados que tienen pestañas ellos, alquilen quien quiera vellos, y busquen otro, que yo soy nacido en el Potro.Si un billete cada cual no hay tomallo ni leello, mientras no le ven por sello llevar el cuño real, damas de condición tal, buscad otro, que yo soy nacido en el Potro. Si a mi demanda y porfía, mostrándose muy honestas, dan más recias las respuestas que cañones de crujía, para tanta artillería busquen otro, que yo soy nacido en el Potro.

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Si algunas damas bizarras, no las quiero decir viejas, gastan el tiempo en pellejas, y ellas se aforran en garras, vayan al Perú por barras, y busquen otro que yo soy nacido en el Potro . Si la del dulce mirar ha de ser con presunción que ha de acudir a razón de a veinte mil el millar, pues fue el mío de al quitar, busquen otro, que yo soy nacido en el Potro.Si se precian por lo menos de que duques las recuestan, y a marqueses sueño cuestan y a condes muchos serenos, a servidores tan llenos huélalos otro, que yo soy nacido en el Potro.Luis de Góngora (1585)

7-Lectura: Mª Dolores Ramírez

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“POEMA GEMELO” que consiste en tratar de hacer un poema con los mismos versos, ríma y métrica que uno de Góngora. Trabajo realizado por el alumnado de 4ºB del CEIP Laureado Capitán Trevilla de Adamuz, con motivo del Día del Libro, 23 de abril de 2011, conmemorando el 450 aniversario del nacimiento de Luis de Góngora.

Romancillo de la orilla del mar

 

   La más bella niña

de nuestro lugar,

hoy viuda y sola

y ayer por casar;

viendo que sus ojos

a la guerra van,

a su madre dice,

que escucha su mal:

“-¡Dejadme llorar,

orillas del mar!

 

“Pues me diste, madre,

en tan tierna edad

tan corto el placer,

tan largo el pesar,

y me cautivaste

de quien hoy se va

y lleva las llaves

de mi libertad.

 

-¡Dejadme llorar,

orillas del mar!

“En llorar conviertan

mis ojos, de hoy más,

el sabroso oficio

del dulce mirar,

pues que no se pueden

mejor ocupar,

yéndose a la guerra

quien fuera mi paz.

 

-¡Dejadme llorar,

orillas del mar!

                                            Luis de Góngora

Romancillo del Guadalquivir (Poema gemelo)  

La más guapa joven,

de nuestro hogar,

alegre como ola,

hoy sí va a bailar;

mirándole a la cara,

al Guadalquivir van,

a su amigo cuenta

con profundidad:

  “Sí, quiero jugar

cerca del olivar.

  “Pues te ries amigo

en nuestra felicidad,

tan largo el reir,

tan largo el soñar,

y me maravillas,

contigo todo será;

y traes la barca

de tu imaginar.

Sí, quiero jugar

cerca del olivar.

  Cantando se divierten,

mis ojos miran más,

la graciosa risa

del dulce cantar,

ya que se nos debe

muy bien escuchar.

Vamos de romería

a cantar y bailar.

  Sí, quiero jugar

cerca del olivar”.

Alumnas y alumnos de 4º B

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17:30 h. Plaza de las Cañas El origen del nombre  de esta plaza hay que buscarlo en la tradición de celebrar fiestas de “cañas”. En palabras de Ricardo Molina, su nombre transporta nuestra imaginación al siglo de oro y a sus juegos públicos que tanto auge alcanzaron en Córdoba en esta plaza en perpetuo avatar. Su historia nos enseña que desde el siglo XVI a la fecha ha experimentado notables cambios, sin duda el más trascendental debió ser sin duda alguna el consiguiente a la edificación de la cárcel nueva en el siglo XVI. En la plaza, tradicionalmente, se solían celebrar fiestas de “cañas” de donde procede su nombre, y no de la venta de cañas de azúcar o de cualquier otra especie. Juegos de las cañas:Torneo a caballo en el que las cañas sustituían a las lanzas.

              8-Lectura: Leonor Zamorano

Ándeme yo caliente

Luis de Góngora – Ande yo caliente… Ande yo caliente, y ríase la gente. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno, y las mañana de invierno naranjada y aguardiente, y ríase la gente. Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados como píldoras dorados, que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente, y ríase la gente. Cuando cubra las montañas de plata y nieve el enero, tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas, y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuente, y ríase la gente. Busque muy en hora buena el mercader nuevos soles; yo conchas y caracoles entre la menuda arena, escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente, y ríase la gente. Pase a media noche el mar y arda en amorosa llama Leandro por ver su dama; que yo más quiero pasar de Yepes a Madrigar la regalada corriente, y ríase la gente. Pues Amor es tan cruel, que de Píramo y su amada hace tálamo una espada, do se junten ella y él, sea mi Tisbe un pastel, y la espada sea mi diente, y ríase la gente.

La imagen puede contener: 4 personas, personas sonriendo, personas de pie, calzado y exterior

18:00 h. La Corredera

9-Lectura: Carmina

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La plaza de la Corredera surgió en 1687 cuando el corregidor Ronquillo Briceño, remodeló la existente explanada para mejorar su aspecto arquitectónico y proporcionar más seguridad a los espectadores de los festejos taurinos. Con sus portales para guarecerse de la lluvia y sus balconadas es plaza solar castellano, detalle que tiene relación con la ascendencia burgalesa de su maestro de obras, Antonio Ramos. A lo largo de los siglos, la Corredera alternó la función de mercado con otros muchos usos, entre los que destacan los festejos taurinos. Pero no solo de toros vivió la Plaza de la Corredera, en 1571 se festejó el triunfo de la armada española contra los turcos en la Batalla de Lepanto, que culminó con la escenificación de un combate naval. El tribunal del Santo Oficio o “Inquisición” escogió muchas veces la Plaza de la Corredera para la celebración de los autos de fe, ceremonia efectuada con pompa y magnificencia extraordinaria. También se alzó allí el patíbulo para ejecutar a los condenados a muerte, mediante horca o garrote. Especialmente tenebroso fue el período comprendido entre octubre de 1810 y septiembre de 1812. La última ejecución de la Corredera tuvo lugar hacia 1833, en la persona de un criminal apodado “el ruchito”. Miembros de la Hermandad de la Misericordia solían recoger los cuerpos sin vida de aquellos infelices para darles sepultura. Entre 1896, en que se inauguró, y 1956, en que fue demolido,  la Plaza de la Corredera quedó “oculta en su grandeza y profanada por un mercado de hierro”. Para sustituirlo en parte se construyó un mercado subterráneo, cuya excavación deparó el hallazgo de los mosaicos romanos que decoran el salón principal del Alcazar de los Reyes Cristianos, entre ellos el de la mitológica pareja de Polifemo y Galatea, toda una premonición, que se adelantó unos quince siglos al famoso poema de Góngora sobre el mismo tema. Sus terrazas actualmente en la explanada, sustituyen hoy a las viejas posadas y casas de comida económicas, de otros tiempos.        “La poesía no sólo está para leerla, sino también para recorrerla”


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